No hay mal que dure 100 años. ¡Felicidades UNAM!
Reza el dicho popular que “no hay mal que dure cien años, ni enfermo que los aguante”. Efectivamente, contrario a lo que algunas personas piensan y a lo que otros tantos, conforme a su visión, se empeñan en decir en múltiples espacios y foros, la UNAM no es un mal para nuestro país. No es perfecta, tampoco, como muchos otros, egresados y aspirantes, defienden a capa y espada ante la mínima provocación que insinúe la existencia de algún defecto en la institución o su gente.
La UNAM es lo que uno quiere que sea. Quien no ha pasado por sus aulas, por supuesto, tiene derecho a criticarla. No obstante, su crítica, con toda seguridad, carecerá de fundamentos sólidos aún y cuando se base en todos los estudios y cifras que digan que la UNAM es un cáncer de la sociedad. Habrá quien diga, con justa razón, que los números no mienten. Que son fríos. Sí, pero la gente no lo es. La gente es la que hace la diferencia en la UNAM.
En la UNAM hay porros y fósiles, pero también hay gente con deseos de superación, con hambre de conocimiento. Están los que, a sus 57 años de edad, no han concluido materias, pero también están los que, a sus 65 años de edad, tienen, por primera vez, la oportunidad de ver realizado su deseo de estudiar una carrera profesional. En la UNAM están los que pasan horas dormidos en “las islas”, pero también los que se levantan a las 4 de la mañana para poder llegar a su clase de 7 porque vienen desde Valle de Chalco, por ejemplo.
Recuerdo que de las bromas que más gozaba hacer a mis amigos que estudiaron en otras universidades, era aquella en la que les recordaba que mientras ellos estudiaban del libro de Gutiérrez y González, por ejemplo, yo lo tenía en el salón para preguntarle lo que quisiera cuantas veces quisiera. Lo mismo con Cervantes Ahumada, Ignacio Burgoa y tantos otros maestros con los que tuve la oportunidad de cruzarme en mi época de estudiante de Licenciatura.
Lo preocupante es que, probablemente, los alumnos de hoy ya no puedan gastar esa misma broma a sus amigos. Las vacas sagradas de la UNAM se están muriendo y aunque existen otros catedráticos en camino a sustituirlas, veo difícil que la UNAM pueda mantener ese monopolio que tantos años presumió. Esto no es malo. ¡Qué va a ser malo! Es lo mejor que le puede pasar al país. Necesitamos catedráticos de alto nivel en todas las universidades del país, no nada más en la UNAM.
Los últimos diez años en la UNAM han atestiguado un cambio profundo que va desde la recuperación de espacios que ocupaban vendedores ambulantes hasta la construcción de nuevos espacios de conocimiento como el MUAC; desde el mejoramiento del alumbrado en sus campus hasta la creación de una red inalámbrica universitaria para dar acceso a internet a sus estudiantes y académicos; desde un mayor rigor en la evaluación a alumnos y académicos hasta un pleno ejercicio de su autonomía en los procesos de designación del Rector.
La UNAM de hoy no es la misma del Mosh, del CGH ni del CEU. No es la misma de las huelgas y en la que todos los días había robo de autos, violaciones y asaltos. La UNAM de hoy es una UNAM más madura. Una que privilegia el diálogo e intercambio de ideas por encima de la violencia y la ley del más fuerte. Una que ha regresado a sus orígenes. Una en donde tienen cabida todo tipo de expresiones, ideologías e inclinaciones. Una en donde el balance es positivo, a pesar de que se tiene perfectamente identificado lo negativo y se trabaja día a día para corregirlo.
Nunca dudé en estudiar en la UNAM. No obstante que toda mi vida estudié en escuela particular y que, cuando no sacaba buenas calificaciones, mis padres me amenazaban con enviarme a una escuela de gobierno, el día que pude elegir no dudé en ingresar a la UNAM. La escuela de gobierno que se convirtió en parte aguas de mi vida. Yo sí me defino, antes y después de la UNAM.
Gracias a la UNAM pude apreciar lo afortunado que siempre había sido y que sigo siendo. Gracias a la UNAM entendí lo que es el privilegio de estudiar. Gracias a la UNAM aprendí que tu carrera la haces tan buena o mala como tu mismo quieras. Puedes estudiar con los mejores o con los peores. Gracias a la UNAM aprendí que el estudio no se acaba cuando te recibes. Gracias a la UNAM he podido regresarle al país un poco de lo mucho que me ha dado.
La UNAM no tiene un defecto. Tiene muchos. Tal vez más de los que aparentemente alcanzamos a ver. No es LA universidad, pero si es, creo yo, la mejor universidad en México. No soy muy partidario de los rankings, pero para los que sí, la UNAM es la única universidad mexicana que, reiteradamente, aparece en el ranking de las mejores 500 universidades del mundo y otros tantos que no tiene caso mencionar. Cierto, sube y baja. Muestra de que no es perfecta y de que es dinámica. ¿Qué otra universidad mexicana aparece en estos rankings? Un ranking no la hace más respetable o de mejor calidad. Tan solo presume, con base en diferentes indicadores, ambos extremos. Insisto, su calidad radica en su gente. Su gente es la que la hace ser la Universidad Nacional. Sí, hay gente de toda la república y también de otros países.
Dicen algunos que la UNAM es la mayor fábrica de desempleados y subempleados del país. Me parece que, si fueran tan inteligentes o estuvieran tan documentados como dicen, sabrían que eso es una condición atribuible a la economía del país y no a la calidad educativa de sus egresados. ¿Que hay empresas que ofrecen empleos, haciendo énfasis en que NO EX-UNAM? Si. También hay aquellas en que se ofrece empleo únicamente a egresados de la UNAM. La UNAM educó al hombre que hoy emplea a más mexicanos que nadie: Carlos Slim. La UNAM educó a lo únicos premios Nobel que ha tenido nuestro país y también al líder insurgente del EZLN. Así de diversa es la UNAM.
Si la UNAM fuera tan mala, no habría durado 100 años ni México la hubiera aguantado.
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Muchas gracias por escribir esto, a mi también me duele que alguien hable mal de la UNAM y también reconozco que es no es perfecta, pero casi siempre es criticada con el hígado y no con fundamentos, hasta que viví la UNAM, y sobretodo en CU, comprendí el valor de esta y estoy seguro que son muchos más los pros que los contras. También me doy cuenta que ha ido cambiando para bien. Que los grandes profesores terminan dando clases en otras universidades donde más les pagan, pero también hay otros que lo hacen por amor y por retribuirle un poco de lo mucho que no ha dado.
La Universidad es un espacio para conocer no solo a la Ciencia de manera cercana, tambien a la experiencia, de poder conocer a un gran catedratico, un doctrinario, o bien, a un compañero de cualquier colonia, estado, pais que seguramente necesita lo mismo que tu, aprender. Lo valioso de la Universidad es la gente, la cercania; pero parece que en este tiempo donde lo “bueno cuesta mucho”, la gente prefiere pagar cantidades estratosfericas por “una buena educación”, como si fuese un buen auto o una buena computadora, la relacion precio – calidad no es necesariamente una cuestion relevante en el campo educativo.